<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?><feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" ><generator uri="https://jekyllrb.com/" version="4.0.1">Jekyll</generator><link href="http://localhost:4000/feed.xml" rel="self" type="application/atom+xml" /><link href="http://localhost:4000/" rel="alternate" type="text/html" /><updated>2023-12-28T19:32:09-03:00</updated><id>http://localhost:4000/feed.xml</id><title type="html">NDN</title><subtitle>No Digas Nada</subtitle><entry><title type="html">Excursión al BNA</title><link href="http://localhost:4000/excusion-al-bna/" rel="alternate" type="text/html" title="Excursión al BNA" /><published>2023-12-27T00:00:00-03:00</published><updated>2023-12-27T00:00:00-03:00</updated><id>http://localhost:4000/excusion-al-bna</id><content type="html" xml:base="http://localhost:4000/excusion-al-bna/"><![CDATA[<p>Hoy tenía que hacer un trámite novedoso y que me resultaba completamente ajeno: ir al banco. 
En persona.</p>

<p>Pero no a mi banco, sino al Banco Nación.
Parece que para pagar ciertas cosas hay determinadas entidades habilitadas. Mirá vos.
<!--more--></p>

<p>En este caso, tenía que pagar una Amex corporativa con dólares.</p>

<p>Así que le pregunté a Andrea, nativa y lugariente de Sarandí dónde pistola estaba el BNA y me dió indicaciones precisas: sobre Mitre, en la cuadra del Polo Judicial, una cuadra después de Joya, una cuadra antes del Banco Provincia, pasando el Viaducto, mano izquierda.</p>

<p>Con la información catastral y el mandato de “no te podés perder”, allá fui armado de mis dólares crocantes y de un resúmen arrugado dónde figuraba lo que tenía que pagar.
De paso aproveché el viaje y pasé por el centro de reciclaje a dejar los cadáveres del 24, porque soy un ciudadano responsable y preocupado por el medio ambiente.</p>

<p>Los que no son tan buenos ciudadanos son los automovilistas en situación de trámite.
Si alguna vez intentan estacionar en Avellaneda se encontrarán en las cercanías de los bancos o de otras entidades importantes para la vida ciudadana como Afip, Correo, Anses o Grido, una conglomeración de autos en doble y triple fila.</p>

<p>Cuando Ferraresi deje de fingir demencia sobre ese particular y envíe algunos zorros grises a recorrer Mitre en tres o cuatro puntos focales, en un año pagaremos la deuda externa sólo con el importe de las multas.</p>

<p>Reflexionando sobre esto, pasé por la puerta del Banco para verificar que era un quilombo como preveía, y doblé en una esquina para tratar de encontrar un espacio en las cercanías para dejar el auto. Tuve suerte, a los pocos minutos estaba estacionando como a diez cuadras del lugar.</p>

<p>Resignado, traté de orientarme ya que había dado algunas vueltas, y finalmente pude encarar para Mitre. Cuando llegué a esa avenida, no tenia idea cuántas cuadras del banco estaba, pero a la distancia podía ver claramente el viaducto. Así que fui en esa dirección, recordando las palabras de Andrea “pasando el Viaducto, no te podés perder”.</p>

<p>Finalmente, y ya con el calor de la media mañana picando sobre mi cabeza, pasé por vereda de la gran entrada vidriada del Banco. Entré. El frio del aire acondicionado golpeándome las costillas me hizo sentir un segundo de nostalgia por mis épocas de cadetería, y una serie de imágenes inconexas vinieron a mi mente en rápida sucesión: yo con 18 años y sin conocer la Capital, buscando calles ignotas en una Filcar para entregar unos sobres cuyo contenido desconocía, yo con 18 años entrando transpirado por el calor de enero edificios señoriales y que el portero no me dejara subir por el ascensor principal, yo con 18 años yendo a depositar los cheques para pagar sueldos empapado por la fria lluvia de julio. Yo con 18 años caminando y caminando kilómetros por día para ahorrarme la plata de los bondis y sacar una diferencia. Yo con 18 años gastándome la plata del bondi que me acababa de ahorrar en unos fichines. No era muy vivo a los 18 años.</p>

<p>Volví al presente, el guardía de seguridad del banco me estába preguntando “en qué lo puedo ayudar” y noté la fila de gente detrás mio. Quizás la nostalgia no fue sólo unos segundos y estuve parado ahí como un pelotudo un buen rato.</p>

<blockquote>
  <p>– <em>Vengo a pagar algo por la caja</em> - me apuré a decir</p>

  <p>– <em>Saque número y espere ahi</em> - fue la lacónica respuesta.</p>
</blockquote>

<p>Me apresuré a hacer lo que me indicaba, y luego de sacar el número y tomar asiento noté con alivió que había dos cajas habilitadas y solo tenía por delante a tres personas. Me relajé y pensé que en breves instantes iba a estar de nuevo en la calle porque ¿cuánto podían tardar tres personas en dos cajas?</p>

<p>Cuarenta y ocho minutos despues, y habiéndome leído todos los putos folletos y ganado todas las trivias que aparecían en los monitores, fue mi turno.
Atravesé el laberinto de paneles y me encontré cara a cada con una simpática empleada que me preguntó en qué me podía ayudar.
Presuroso, le pasé la copia del resúmen por la ventanilla y el fajito de billetes.</p>

<blockquote>
  <p>– <em>Vengo a pagar eso con eso</em> - le indiqué sin demasiadas precisiones.</p>
</blockquote>

<p>Desplegó el resúmen, lo miró. Miró los dólares. Me miró.</p>

<blockquote>
  <p>– <em>¿Qué es esto?</em> - preguntó</p>
</blockquote>

<p>No me sorprendió. 
Es bien sabido que existe un libro negro que se entrega a los empleados bancarios cuando llegan a cierto número de años en actividad dónde figuran todas las estrategias para confundir a clientes inexpertos. Si bien el contenido está bien protegido por juramentos esotéricos, transcendieron algunas prácticas infames como el blanqueo aleatorio de clave, la asignación de palabras del alias, la tarjeta de coordenadas y el cambio de contraseña cada vez que querés hacer una transferencia.</p>

<p>No me iba a engañar, estaba decidido a superar ese escollo con éxito</p>

<blockquote>
  <p>– <em>Vengo a pagar la tarjeta con dólares. Para que no me cobren los impuestos.</em> - dije orgulloso.</p>
</blockquote>

<p>Y giré la cabeza alrededor para que todos en la sala pudieran admirar mi soltura y manejo de la situación. Los paneles que aislan la ventanilla me impidieron vanagloriarme de ese momento de éxito, pero igualmente no perdí el temple y agregué:</p>
<blockquote>
  <p>– <em>Ahi está el resúmen con el número de cuenta y ahi están los dólares. Para pagar.</em> -. Acompañe la última oración con una sonrisa.</p>
</blockquote>

<p>La cajera me miró. Un brillo en los ojos denotaba que la había tomado por sorpresa.
Me felicité por mi aplomo. La había descolocado. No hay libreta negra que te salve de esta, canalla.
Estaba derrotando al sistema. Saboreé la victoria.</p>

<blockquote>
  <p>– <em>No te puedo cobrar esto</em> - insistió.</p>
</blockquote>

<p>Ah, con que esas tenemos. La táctica última cuando se sienten acorralados.
Debe estar en algún anexo de esa libreta, algún epílogo “Cuando todo falle y el cliente siga ahi, repita. Repita, hasta el cansancio”
Pues bien, no me iba a ganar por cansancio. Yo también tenía algunas estrategias.</p>

<blockquote>
  <p>– <em>Mirá</em> - le dije no sin cierta altivez - <em>tengo que pagar esta tarjeta. La parte en dólares solamente, para que no me cobren los impuestos. No voy a discutir con vos si está bien o mal los impuestos que cobran, eso excede este momento que estamos compartiendo. Sé que no es tu resposabilidad decidir cuales impuestos se pagan, probablemente coincidirás conmigo que no son del todo justos. Pero aquí estamos, voy y yo. Yo, como el elemento aportante del móvil y el instrumento; vos, como el artífice de la operación. Complementarios. Únicos en este momento y en este lugar. El Ying y el Yang. El sol y la luna. Romeo y Julieta. Tristán e Isolda. Fresco y batata. Ahora haceme el favor, cobrame que me tengo que ir.</em></p>
</blockquote>

<p>Me miró nuevamente. Miró el papel. Resopló. Me volvió a mirar.
Me preparé para soportar estoicamente un nuevo embate.</p>

<blockquote>
  <p>– <em>No te puedo cobrar porque esta tarjeta no es de este banco</em> - puntualizó.</p>
</blockquote>

<p>Fácil. Muy fácil. Me decepcioné, hubiese esperado más.
Quizás no leyó el Libro. O se lo olvió en algún subte y no se atrevió a confesarlo.
Sentí pena por ella.</p>

<blockquote>
  <p>– <em>Vamos de nuevo</em> - dije con actitud conciliadora - tengo que pagar esta tarjeta, solo la parte en dólares. ¿Hasta ahi vamos bien?</p>

  <p>– <em>Si</em> - me dijo, con una media sonrisa</p>

  <p>– <em>Perfecto. Entonces, en el resúmen figura el número de cuenta. Y esos que tenés ahi son los dólares para pagar. ¿Correcto?</em></p>

  <p>– <em>Correcto</em> - admitió</p>

  <p>– <em>Entonces, ¿cuál es el problema?</em></p>

  <p>– <em>Que como la tarjeta no es de este banco, no te los puedo cobrar acá.</em></p>

  <p>– <em>Ahhh, ya entiendo. Lo que sucede es que esa tarjeta no es de ningún banco, es Amex directa.</em></p>

  <p>– <em>Claro, pero…</em></p>

  <p>– <em>No, dejame terminar. Me imagino que no lo sabés, pero en la página de Amex dice que se puede pagar en Nacion o HSBC. Por eso vine acá</em></p>

  <p>– <em>Si, lo que pasa…</em></p>

  <p>– <em>Y si querés te muestro dónde corroborar esa información. ¿Tenés internet acá?</em></p>

  <p>– <em>No, pero igual…</em></p>

  <p>– <em>Es que es más facil asi. Sino te busco en mi celular y te lo muestro. ¿Puedo usar el celular acá?</em></p>

  <p>– <em>No, igualmente quería decirle…</em></p>

  <p>– <em>No me estás ayudando. ¿Cómo puedo demostrarte que en el Banco Nación puedo pagar?</em></p>

  <p>– <em>Señor lo que queria decirle… es que esto es el Banco Provincia.</em>&gt;</p>
</blockquote>]]></content><author><name></name></author><category term="anecdotas" /><category term="max" /><category term="la-cajera" /><summary type="html"><![CDATA[Hoy tenía que hacer un trámite novedoso y que me resultaba completamente ajeno: ir al banco. En persona. Pero no a mi banco, sino al Banco Nación. Parece que para pagar ciertas cosas hay determinadas entidades habilitadas. Mirá vos.]]></summary></entry><entry><title type="html">Los cuatro tornillos</title><link href="http://localhost:4000/los-cuatro-tornillos/" rel="alternate" type="text/html" title="Los cuatro tornillos" /><published>2019-12-06T00:00:00-03:00</published><updated>2019-12-06T00:00:00-03:00</updated><id>http://localhost:4000/los-cuatro-tornillos</id><content type="html" xml:base="http://localhost:4000/los-cuatro-tornillos/"><![CDATA[<p>Nuestra primera oficina de psicofxp estaba ubicada en el quinto piso de un edificio en Diagonal Norte. Era un edificio antiguo, adusto, pero muy bien mantenido. El típico edificio con arquitectura de la city porteña.
<!--more--> 
La oficina, ni bien la alquilamos, constaba de dos ambientes. En el primero, ubicado en la entrada, estaban los escritorios de los primeros empleados que contratamos. El segundo, ubicado al fondo y con un ventanal que daba a Diagonal Norte (platea preferencial para las manifestaciones que iban del Obelisco a Plaza de Mayo) nos ubicabamos los cuatro fundadores.</p>

<p>Entrando por la puerta a la derecha estaba Isma, a la izquierda Mauro, Lean se ubicaba detrás de Isma y yo enfrentado a Lean. Uno en cada esquina de la habitación, nos mirábamos las caras constantemente porque los escritorios eran en “L” y los asientos estaban en el vértice de cada escritorio,  apuntando al centro.
Fue una época realmente maravillosa, donde el crecimiento de nuestro emprendimiento iba acompañado de numerosas conversaciones que teníamos diariamente.</p>

<p>Y no sólo conversaciones, ya que había espacio para innumerables bromas.</p>

<p>Palabra clave: innumerables.</p>

<p>Mauro e Isma eran los más “bromistas”. Tenían las dos características necesarias para el perfil: un ingenio agudo para la maldad y una entereza de hierro cuando la broma les caía a ellos. Que, siendo sinceros, sólo ocurría cuando se la tomaban entre ellos dos, porque difícilmente otra persona de la oficina les fuera a gastar una broma. El motivo era sencillo: las revanchas podían ser demoledoras.</p>

<p>Como el día que escondieron un timbre remoto que imitaba el sonido de un pájaro dentro del cablecanal y volvieron loco a uno de los chicos durante toda la tarde haciéndolo sonar cuando estaba distraído y no podía identificar de dónde provenía el silbido.</p>

<p>O como el día que pusieron un cesto de papeles lleno de agua sobre una puerta entreabierta y el primer infeliz que entró tuvo que pasarse todo el día de trabajo con la ropa mojada.</p>

<p>O como cuando volví de vacaciones y me encontré con mi escritorio completamente vacío y un cartelito diminuto que rezaba “minimalismo”. Me pasé 3 días buscando libretas, utiles, periféricos y demás herramientas de trabajo por toda la empresa (que ya no eran dos ambientes, sino varios), porque no habían guardado todo junto, sino que estaba estratégicamente distribuido.</p>

<p>Con el tiempo, fueron desarrollando una tercera característica, un máster en el arte de la broma. Empezaron a llevar el límite de la empatía en una asíntota que tendía a cero.</p>

<p>Y así fue que las cosas se empezar a poner… interesantes.</p>

<p>Un día Mauro, mientras Isma estaba en un almuerzo, tuvo la siguiente idea: quitar los tornillos que unían el pie del sillón al asiento, así cuando Isma se apoyara, el asiento no tendría sustento y el pobre pibe se iba a caer al piso con sillón y todo. Acá valen un par de aclaraciones: el sillón al que hago referencia era el típico sillón de oficina con cuatro ruedas, un pie basculante que sostenía un asiento con respaldo alto. Es decir, el asiento estaba apoyado en un único caño que a su vez terminaba en 4 ruedas. Sacarle los tornillos que sujetaban el caño al asiento, era la mismísima fórmula de la inestabilidad. Isma nunca fue una persona de movimientos suaves, así que cuando dejara caer su metro ochenta sobre un asiento antisimétrico apoyado precariamente en un caño con ruedas, la parte de abajo se iba a desplazar, el asiento iba a perder su delicado equilibrio y sus noventa kilos iban a ir a parar a la mismísima mierda.</p>

<p>Física pura.</p>

<p>Como condimento de toda la situación, Isma gustaba de plagar su escritorio de papeles, cuadernos, muñequitos, merchandising que le regalaban y mil boludeces más que lo cubrían por completo. Cuando, por acción refleja, quisiera asirse a algo en medio de la caída, iba a tirarse todo encima. Y, con un poco de suerte, se iba a pegar un buen golpe en la nuca porque desde el respaldo de la silla a la pared había unos quince centímetros de distancia.</p>

<p>Todo esto pensó Mauro, riéndose entre dientes, mientras acostado boca arriba en el piso y con un destornillador en la mano procedía a quitar los cuatro benditos tornillos. Y después de extraerlos, para rematar la gracia, dejó los tornillos apoyados justo debajo del pie del asiento, paraditos, invisibles salvo que se los buscara, testigos mudos del desastre que iba a acontecer.</p>

<p>Isma volvió del almuerzo y antes de sentarse empezó a contarnos algo, no recuerdo qué. No podría recordarlo aunque me lo hubieran preguntado diez minutos más tarde. Todo lo que sucedió a continuación pasó delante de mis ojos en cámara lenta, aunque en realidad no haya durado más que unos pocos segundos.</p>

<p>Pero recuerdo exactamente cómo estábamos los otros tres, sentados en nuestros escritorios, fingiendo que hacíamos algo, a la expectativa. El perpetrador y los cómplices involuntarios. Y la víctima, por supuesto.</p>

<p>La víctima, que un instante más tarde procedió a sentarse.</p>

<p>Mauro había dispuesto el sillón de forma tal que Isma no tuviera que correrlo para sentarse, sino que se “tirara” en el asiento y luego girara para acomodarse al escritorio.  Cómo dije, Mauro había desarrollado una capacidad tremenda para la maldad, la cual viene generalmente acompañada por la previsión de todo lo que puede salir mal. Mauro sabía que si Isma apenas movía el respaldo del sillón con la mano, se iba a desbaratar todo y adiós broma. Por eso lo dispuso de esa forma, como una invitación a sentarse, a arrojarse a la comodidad. Mauro no era boludo. Era un hijo de puta calculador, pero de boludo no tenía un pelo.</p>

<p>Entonces volvemos a ese segundo, donde todos expectantes esperamos que Isma se siente, el sillón se mueva un milímetro, se pierda completamente el delicado equilibrio en el que estaba el asiento y se fuera todo al carajo.</p>

<p>E Isma, como no podía ser de otra manera, se sienta.</p>

<p>O mejor dicho, apoya el culo en el asiento, percibe que éste se mueve en forma extraña  y con unos reflejos increíbles, desafiando las leyes de la física se incorpora de un salto mientras el asiento cae sin gracia de costado sin provocar mayor incidente.</p>

<p>El grito de “EHHHHHH” hizo que todos lo miráramos abiertamente con fingida cara de sorpresa.</p>

<p>-EHHHH - repitió, elevando un poco el tono - ¿Cómo pasó esto?. Y acto seguido empezó a investigar alrededor del asiento desarmado con el propósito firme de llegar al nudo del asunto.</p>

<p>-¿Cómo se pudo caer el asiento? - repetía mientras miraba y rebuscaba alrededor.</p>

<p>Hasta que los vio, los cuatro tornillos. Los putos cuatro tornillos que Mauro había dejado para rematar la joda. La prueba del crimen.</p>

<p>-¿Qué es esto? ¿QUE CARAJO ES ESTO? - exclamó con aspavientos</p>

<p>Mauro lo miraba con una envidiable expresión de sorpresa. Lean había escondido la cara detrás de su monitor y apretaba los dientes. Yo creo que no tenía cara de nada, pero no estoy seguro.</p>

<p>Lo que sí estoy seguro es que supe que cinco segundos era lo que quedaba antes de la hecatombe</p>

<p>-Boludo! Boludo! - repetia Isma - Boludo no lo puedo creer. NO LO PUEDO CREER!</p>

<p>Ahi, ahi estaba… las puertas del infierno. Se abrian ante nosotros, y calladitos las estábamos contemplando hacerlo.</p>

<p>-No lo puedo creer - gritaba. ¿Sabén que pasó? ¿Sabén que pasó en REALIDAD?</p>

<p>(silencio)</p>

<p>-Se salieron los cuatro tornillos JUNTOS AL MISMO TIEMPO!!!!</p>]]></content><author><name></name></author><category term="anecdotas" /><category term="max" /><category term="isma" /><category term="mauro" /><category term="leandro" /><summary type="html"><![CDATA[Nuestra primera oficina de psicofxp estaba ubicada en el quinto piso de un edificio en Diagonal Norte. Era un edificio antiguo, adusto, pero muy bien mantenido. El típico edificio con arquitectura de la city porteña.]]></summary></entry><entry><title type="html">Lo primero es la familia</title><link href="http://localhost:4000/lo-primero-es-la-familia/" rel="alternate" type="text/html" title="Lo primero es la familia" /><published>2018-10-26T00:00:00-03:00</published><updated>2018-10-26T00:00:00-03:00</updated><id>http://localhost:4000/lo-primero-es-la-familia</id><content type="html" xml:base="http://localhost:4000/lo-primero-es-la-familia/"><![CDATA[<p>Una noche, después de un partido de Sector 7G, me encuentro con un amigo de mi hermano en el buffet del Club Tucumán. Matías había sido compañero de Axel durante toda la primaria, venía a casa casi todos los días y en esa época estábamos más o menos al tanto de su vida y de su familia. Así que cada vez que lo veo en el Club lo saludo con mucho afecto, porque es un pibe bárbaro y lo aprecio mucho.
<!--more--></p>

<blockquote>
  <p><strong>Matías:</strong> Bueno Maxi, me alegro de verte… y la próxima será en la cancha eh!</p>

  <p><strong>Max:</strong> Si, dale! Che, tu familia cómo está? Todos bien?</p>

  <p><strong>Matías:</strong> Si, todos bien por suerte</p>

  <p><strong>Max:</strong> Me alegro che. Mandale saludos a tu hermano</p>

  <p><strong>Matías:</strong> No, yo hace 5 años que no me hablo con mi hermano…</p>

  <p><strong>Max:</strong> ¿Con Brian? ¿Porqué te peleaste, si jugaban juntos acá?</p>

  <p><strong>Matías:</strong> Sí, por eso. Nos peleamos durante un partido y nos agarramos a las piñas afuera. Y de ahí no nos hablamos más</p>

  <p><strong>Max:</strong> ¿En serio? Boludo, no lo puedo creer.. ¡Por un partido de fútbol!</p>

  <p><strong>Matías:</strong> Sí, bueno… yo soy un poco calentón y el se pasó también.</p>

  <p><strong>Max:</strong> Uh, que joda… bueno, pero seguro que en algún momento se arreglan, son dos personas adultas</p>

  <p><strong>Matías:</strong> Sí, la verdad no sé. La última vez que lo vi fue hace 2 años en el funeral de mi hermana</p>

  <p><strong>Max:</strong> ¿De tu hermana? ¿¡Falleció tu hermana!? ¿¡Que pasó Mati!?</p>

  <p><strong>Matías:</strong> Sí, mi hermana Vanesa, te acordas? Bueno, cuando nació la hija le encontraron un cáncer fulminante y no la pudieron salvar… 38 años tenía</p>

  <p><strong>Max:</strong> Mati, no lo puedo creer chabón… por Dios, me imagino a tus viejos hechos mierda</p>

  <p><strong>Matías:</strong> Bueno, mis viejos tambien fallecieron… cáncer los dos.</p>

  <p><strong>Max:</strong> …</p>

  <p><strong>Matías:</strong> Sí, bueno… la vida viste. Hay que seguir</p>

  <p><strong>Max:</strong> Y si… que se le va a hacer…</p>

  <p><strong>Matías:</strong> Bueno nos vemos, me alegro de verte!</p>

  <p><strong>Max:</strong> Chau Mati, nos vemos. Yo también me… ¿alegro?</p>

</blockquote>]]></content><author><name></name></author><category term="conversaciones" /><category term="max" /><category term="matias" /><summary type="html"><![CDATA[Una noche, después de un partido de Sector 7G, me encuentro con un amigo de mi hermano en el buffet del Club Tucumán. Matías había sido compañero de Axel durante toda la primaria, venía a casa casi todos los días y en esa época estábamos más o menos al tanto de su vida y de su familia. Así que cada vez que lo veo en el Club lo saludo con mucho afecto, porque es un pibe bárbaro y lo aprecio mucho.]]></summary></entry><entry><title type="html">El vendedor y el poeta</title><link href="http://localhost:4000/el-vendedor-y-el-poeta/" rel="alternate" type="text/html" title="El vendedor y el poeta" /><published>2014-07-13T00:00:00-03:00</published><updated>2014-07-13T00:00:00-03:00</updated><id>http://localhost:4000/el-vendedor-y-el-poeta</id><content type="html" xml:base="http://localhost:4000/el-vendedor-y-el-poeta/"><![CDATA[<p>Esto ocurrió hace unos años, en una época que estaba buscando una persona para el puesto de Analista. Habían llegado decenas de curriculums y luego de leerlos todos, había separado algunos para entrevistarlos personalmente.
A cada candidato le enviaba un mail personal bastante informal para acordar una entrevista, luego de la cual decidía si seguir adelante o no. Un sistema que siempre me había dado resultados. Salvo aquella vez…<!--more--></p>

<blockquote>
  <h5 id="de-max">De: Max</h5>

  <p>Hola Juan, te escribo como respuesta a tu postulación para Analista en XXX.</p>

  <p>Leí tu CV y me parece que está acorde con la posición que estamos buscando.</p>

  <p>Qué te parece una entrevista el viernes a las 15hs?</p>

  <p>La dirección es ……., Palermo</p>

  <p>Confirmame si te queda bien,</p>

  <p>Saludos,</p>

  <p>Max</p>
</blockquote>

<blockquote>
  <h5 id="de-juan">De: Juan</h5>

  <p>Hola Max</p>

  <p>Honestamente no me es viable el horario solicitado ya que no resido en Capital sino en La Plata e ir para una entrevista a las 15.00 me significa la pérdida del día entero.</p>

  <p>Adelantándome a tu pregunta sobre el motivo por el que aplico a un puesto tan lejano a mi domicilio, te doy como respuesta que estoy interesado en conocer la propuesta y si vale la pena, entonces veré de mudarme a la ciudad que dejé hace exactamente 6 meses.</p>

  <p>Igualmente, quería consultarte, a fin de evitar una pérdida de tiempo, si podrías por favor informar sobre el monto que estás ofreciendo por el puesto en cuestión.</p>

  <p>Muchas gracias</p>

  <p>Juan</p>
</blockquote>

<p>En principio me molestó un poco la respuesta. Si el flaco estaba postulándose para un trabajo en Capital (el anuncio lo decía claramente) por lógica implicaba que se iba a tener que mover para la entrevista. Pero no lo descarté y en cambio le envié el siguiente mail:</p>

<blockquote>
  <h5 id="de-max-1">De: Max</h5>
  <p>Hola Juan,</p>

  <p>entiendo perfectamente el inconveniente, y lo que te ofrezco es cambiar el horario para más tarde o más temprano (como prefieras)</p>

  <p>Con respecto a la remuneración, es algo que prefiero convenir personalmente durante la entrevista.</p>

  <p>Si te parece bien, agendemos una entrevista para esta semana o la que viene y charlamos en detalle; así también conocés la ubicación y el lugar de trabajo.</p>

  <p>Saludos,</p>

  <p>Max</p>
</blockquote>

<p>Lo que no me esperaba era que me respondiera lo siguiente:</p>

<blockquote>
  <h5 id="de-juan-1">De: Juan</h5>

  <p>Hola Max</p>

  <p>Te invito a dejar volar tu imaginación y acompañarme en este relato hipotético:</p>

  <p>Pensemos que vivís en el barrio de Belgrano y que estás buscando una casa para comprar.</p>

  <p>Has visto una gran cantidad de propiedades y por diferentes motivos no te agrada ninguna. Has caminado, viajado… en fin, te has trasladado bastante hacia diferentes puntos geográficos.</p>

  <p>Algunas viviendas son muy caras, muy pequeñas, te desagrada la distribución y sendas cuestiones relacionadas.</p>

  <p>Todas estas experiencias te han enseñado que los avisos clasificados no siempre son exactos. Que muchas veces omiten datos y es entonces que decidís ser más específico en tu búsqueda. Determinás necesario conocer ciertos detalles antes de viajar al efecto de evitar perder algo tan valioso como es tu tiempo.</p>

  <p>La historia termina aquí. Desde luego que como final abierto podemos agregar que existe la posibilidad que te pierdas grandes oportunidades o por el contrario, que te evites viajes ridículos. Ese es el coste de oportunidad que uno paga por las diferentes decisiones de su vida.</p>

  <p>Saludos</p>

  <p>Juan</p>
</blockquote>

<p>Estuve meditando entre dos posibles respuestas: mandarlo al carajo por ponerse en estrella sin siquiera mostrar un solo argumento de su capacidad para el puesto o directamente no responderle. Pero al fin se me ocurrió una tercera posibilidad y fue la siguiente:</p>

<blockquote>
  <h5 id="de-max-2">De: Max</h5>
  <p>Hola Juan,
realmente lograste captar mi atención con el relato hipotético que me regalaste, dado que justamente soy muy afecto a las fábulas.</p>

  <p>Justamente se me viene a la mente una que parece hecha a medida de la que me relataste. Dice así:</p>

  <p>Erase una vez un agente inmobiliario que tenía en alquiler varios departamentos en la zona de Palermo.</p>

  <p>Este señor tenía una particularidad: le gustaban tanto sus departamentos que se empeñaba en encontrar el inquilino perfecto para cada uno. Así, se preocupaba de atender a cada uno de los potenciales clientes con esmero y dedicación, y mostrarles las mejores características de cada inmueble sin ocultar los detalles no tan deseables. Recibía a cada futuro inquilino en su oficina, le ofrecia un café, y mientras lo acompañaba personalmente a conocer el departamento en cuestión, se interesaba en la vida que llevaba y  cómo sería su nueva vida en ese departamento. A continuación, dejaba que el cliente sopesara por si mismo los pros y los contras de mudarse a esa nueva locación, y que evaluara si las ventajas estaban de acuerdo al precio que él pedía por la vivienda. Y finalmente, se sentaba a negociar sabiendo que ambos estaban en igualdad de conocimiento, tanto del departamento como del individuo que lo iba a habitar.</p>

  <p>Nunca jamás permitió este señor que un futuro cliente tratara de averiguar por teléfono lo que él se empeñaba en mostrar personalmente. Le parecía una burla a su profesión que alguien se atreviera a evaluar sólo por el precio un inmueble que habia visto en una revista o en una foto publicada por internet. Y por otro lado, nunca se atrevía a negociar con alguien que no conociera personalmente, no fuera que aceptara un trato por el trato en sí y que no le gustara la persona con la que lo había hecho.</p>

  <p>De esa manera logró hacerse de una cartera de clientes satisfechos y de una reputación en el mercado respetable.</p>

  <p>Pero en cierta oportunidad, hubo un poeta que se quejó del sistema. Decia que su prosa intachable era un reflejo de su persona, que el trato personal era una pérdida de tiempo, que lo importante era el acuerdo y no el objeto por el qué acordaban.</p>

  <p>El agente no se preocupó demasiado. Poetas habia muchos, lo que él buscaba realmente eran buenos inquilinos.</p>

  <p>FIN</p>

  <p>Te mando un abrazo,</p>

  <p>Max</p>
</blockquote>

<p>El pibe me escribió al otro día para confirmar el horario de la entrevista</p>]]></content><author><name></name></author><category term="cartas" /><category term="el-poeta" /><category term="max" /><summary type="html"><![CDATA[Esto ocurrió hace unos años, en una época que estaba buscando una persona para el puesto de Analista. Habían llegado decenas de curriculums y luego de leerlos todos, había separado algunos para entrevistarlos personalmente. A cada candidato le enviaba un mail personal bastante informal para acordar una entrevista, luego de la cual decidía si seguir adelante o no. Un sistema que siempre me había dado resultados. Salvo aquella vez…]]></summary></entry><entry><title type="html">¿Conocés a Oscar Sanata?</title><link href="http://localhost:4000/conoces-a-oscar-sanata/" rel="alternate" type="text/html" title="¿Conocés a Oscar Sanata?" /><published>2013-11-21T00:00:00-03:00</published><updated>2013-11-21T00:00:00-03:00</updated><id>http://localhost:4000/conoces-a-oscar-sanata</id><content type="html" xml:base="http://localhost:4000/conoces-a-oscar-sanata/"><![CDATA[<p>Esta historia sucedió en dos partes, un viernes y un miércoles a fines de agosto de 2012.
Los protagonistas son dos conocidos del Club Tucumán, un club en Quilmes donde juego con Sector 7G desde hace 10 años.
Ambos diálogos los transcribí inmediatamente después de haberlos tenido, pero recién ahora le pedí permiso a Ale para publicarlo. Obviamente Ale y Oscar tienen un excelente humor y no tuvieron dramas, así que acá va:<!--more--></p>

<h2 id="parte-i">Parte I</h2>
<p>Jueves (mejor dicho, ya era viernes), 00:30 hs. Insisto: doce y media de la noche.
Suena mi celular. A esa hora solo puede significar dos cosas: o pasó algo malo con el sitio, o pasó algo malo con alguien que conozco. Factor común: pasó algo malo.
Me fijo, un poco asustado, quién llamaba y el nombre que aparecía era Alejandro Andrada.
Pensé mientras atendía “segunda opción, y encima en el club”. Deja vu.</p>

<blockquote>
  <p><strong>Max:</strong> Hola</p>

  <p><strong>Ale:</strong> Hola Maxi… Ale del Tucumán</p>

  <p><strong>Max:</strong> Qué hacés Ale… que pasó.</p>

  <p><strong>Ale:</strong> Che… lo conocés a Sanata?</p>

  <p><strong>Max:</strong> Mmnn no…</p>

  <p><strong>Ale:</strong> El de la comisión directiva…</p>

  <p><strong>Max:</strong> No… bah de nombre no… qué pasó?</p>

  <p><strong>Ale:</strong> Bueh… no importa. Lo que pasa es que viste… tiene una computadora…</p>

  <p><strong>Max:</strong> ..ajá…</p>

  <p><strong>Ale:</strong> … y está con unos problemitas, no le imprime la impresora y el wifi no le anda y se le rompio el mouse y no lo sabe cambiar.</p>

  <p><strong>Max:</strong> Ajá… y?</p>

  <p><strong>Ale:</strong> No, viste.. como nosotros no entendemos nada, te queria pedir si la podias ir a arreglar</p>

  <p><strong>Max:</strong>  No, pero Ale…</p>

  <p><strong>Ale:</strong> … porque vos la tenes clara, viste, y para nosotros es un quilombo y la necesitamos…</p>

  <p><strong>Max:</strong> … no, claro, te entiendo, pero yo no me dedico a eso…</p>

  <p><strong>Ale:</strong> … entonces si te pegas una vuelta, el esta acá cerca del club…</p>

  <p><strong>Max:</strong>  … si, ok, pero el tema es que yo no hago soporte técnico.</p>

  <p><strong>Ale:</strong> Es que para vos debe ser una boludez, pero a nosotros se nos complica</p>

  <p><strong>Max:</strong> No, pero no es mala voluntad, es que no hago eso…</p>

  <p><strong>Ale:</strong> No, pero date una vuelta y fijate. Mirá, él está de 1 a 4 de la tarde porque tiene una carnicería, viste. Sino los fines de semana. Y sino llamalo que vas cuando esta la mujer.</p>

  <p><strong>Max:</strong> Ale, boludo, no me estas escuchando: YO NO HAGO SOPORTE TÉCNICO</p>

  <p><strong>Ale:</strong> Pero vos la tenes clara. Te llamo mañana y te paso la dirección que ahora Sanata se fue y no le pregunté bien..</p>

  <p><strong>Max:</strong> ..pero Ale…</p>

  <p><strong>Ale:</strong> … o te mando un mensajito ahora con el teléfono…</p>

  <p><strong>Max:</strong> … no, no…</p>

  <p><strong>Ale:</strong> gracias Maxi, mandale un abrazo a los chicos y después le aviso a Guille cuando juegan</p>

  <p><strong>Max:</strong> Ale… ALE!</p>
</blockquote>

<p>Y me cortó.</p>

<h2 id="parte-ii">Parte II</h2>

<p>Miércoles. 10,45 AM, manejando por la puerta de la cancha de River. Manifestación, quilombo de tránsito y yo llegando tarde a una reunión.
Suena el celular. Automáticamente pienso que es alguno de mis socios para preguntarme en cuánto llego.
Me hincho las pelotas. Puteo.
Miro el display, no reconozco el número.
Atiendo.</p>

<blockquote>
  <p><strong>Max:</strong> Hola</p>

  <p><strong>Oscar:</strong> Hola Maxi…?</p>

  <p><strong>Max:</strong> Si… quien habla?</p>

  <p><strong>Oscar:</strong> Te habla Oscar… Sanata… del Club</p>

  <p><strong>Max:</strong> (naaaaaaa…) Ah, hola, que tal</p>

  <p><strong>Oscar:</strong> Bien che… te ubicás quien soy, no?</p>

  <p><strong>Max:</strong> El nombre me suena, pero por la cara la verdad que no</p>

  <p><strong>Oscar:</strong> No, si… me conoces… yo te conozco a vos, a Guille, a Pablo… Yo jugaba en Ferro…. Oscar, el hermano del Bocha!</p>

  <p><strong>Max:</strong> Ah, si!! (no tengo la más puta idea de quien sos)</p>

  <p><strong>Oscar:</strong> Bueno… te llamo por el tema de la PC, vistes?</p>

  <p><strong>Max:</strong> (la puta…) Ajá</p>

  <p><strong>Oscar:</strong> Yo tengo 3 pibes, vistes? Y les compre una computadora y encima los abuelos le regalaron la tablet</p>

  <p><strong>Max:</strong> (y yo tengo un pato…) Entiendo… y?</p>

  <p><strong>Oscar:</strong> No que… no se si tiene virus pero le anda re lento</p>

  <p><strong>Max:</strong> La computadora o la tablet?</p>

  <p><strong>Oscar:</strong> No, la compu… la tablet no tiene internet</p>

  <p><strong>Max:</strong> Ajá… y?</p>

  <p><strong>Oscar:</strong> No… me dijo Ale que debe ser una boludez…</p>

  <p><strong>Max:</strong> Debe ser… no tengo idea. En que te puedo ayudar?</p>

  <p><strong>Oscar:</strong> Me dijo Ale que vos la tenes clara…</p>

  <p><strong>Max:</strong> (hoy por hoy no tengo nada claro) Si, que se yo… yo soy programador, no arreglo computadoras</p>

  <p><strong>Oscar:</strong> No claro, pero igual seguro sabes más que yo… y viste, me jode que la computadora ande lenta y encima pago internet pero uso el wifi del vecino</p>

  <p><strong>Max:</strong> Pero porqué?</p>

  <p><strong>Oscar:</strong> Porque me anda lento y los pibes bajan cosas…</p>

  <p><strong>Max:</strong> Pero no tiene nada que ver.. (no preguntes, no preguntes!!). Bueno, igual, el tema es que no se como ayudarte, como te decía yo soy programador, no hago soporte técnico</p>

  <p><strong>Oscar:</strong> Ah, no es lo mismo, no? Porque Ale me dijo que…</p>

  <p><strong>Max:</strong> No, mirá Oscar: ya tuve esta conversación con Ale y tampoco me entendió por eso te dijo lo que te dijo. Yo soy programador, no arreglo maquinas. Tengo idea, sí, pero la verdad hay mil cosas que puede tener tu pc, y no hay forma que te las pueda resolver por teléfono. Yo laburo en Nuñez, en el culo del mundo y aunque fuera de onda me queda para el orto irme hasta Quilmes en la semana. Entonces, no tengo mala voluntad, pero no te quiero hacer perder el tiempo.</p>

  <p><strong>Oscar:</strong> No, está bien… ya te entiendo…</p>

  <p><strong>Max:</strong> (en serio? porque tengo la sensación que no) Entonces, no te lo tomes a mal, pero fijate si te lo puede resolver alguien de la zona, del club, de tu barrio, un cliente, yo que sé… por más onda que le ponga no te puedo hacer soporte técnico y menos a la distancia</p>

  <p><strong>Oscar:</strong> … lo que pasa es que también me dijo Ale que por ahí conocías a alguien…</p>

  <p><strong>Max:</strong> (la reputa…) De nuevo Oscar… laburo en Nuñez, conozco a varios pero todos por acá… y te van a romper el culo por ir a Quilmes para instalarte un antivirus y borrarte un par de archivos</p>

  <p><strong>Oscar:</strong> No, claro…</p>

  <p><strong>Max:</strong> … así posta, creeme que lo siento mucho, pero no se como ayudarte. Lo único que puedo hacer es preguntarle a alguno de mis amigos que viven por la zona, pero eso tambien lo podés hacer vos… Quilmes está lleno de casas de computación</p>

  <p><strong>Oscar:</strong> Si, viste, lo que pasa es que quería alguien de confianza…</p>

  <p><strong>Max:</strong> Claro, te entiendo… pero no sé entonces…</p>

  <p><strong>Oscar:</strong> Bueno, hagamos así… ustedes juegan mañana, no?</p>

  <p><strong>Max:</strong> Ehhh… si. Por?</p>

  <p><strong>Oscar:</strong> Bueno, mañana veo si puedo llevarla y la ves</p>

  <p><strong>Max:</strong> La PC ??</p>

  <p><strong>Oscar:</strong> No, la tablet</p>

  <p><strong>Max:</strong> Ahh… bueno, que se yo… llevala y vemos</p>

  <p><strong>Oscar:</strong> Dale listo, nos vamos mañana</p>

  <p><strong>Max:</strong> Chau Oscar</p>

  <p><strong>Oscar:</strong> Chau</p>
</blockquote>

<p>Chau, me cansé, que salga goleador Gera, no voy más al club.</p>]]></content><author><name></name></author><category term="conversaciones" /><category term="max" /><category term="sanata" /><category term="ale-del-tucuman" /><summary type="html"><![CDATA[Esta historia sucedió en dos partes, un viernes y un miércoles a fines de agosto de 2012. Los protagonistas son dos conocidos del Club Tucumán, un club en Quilmes donde juego con Sector 7G desde hace 10 años. Ambos diálogos los transcribí inmediatamente después de haberlos tenido, pero recién ahora le pedí permiso a Ale para publicarlo. Obviamente Ale y Oscar tienen un excelente humor y no tuvieron dramas, así que acá va:]]></summary></entry><entry><title type="html">No tenés códigos… Morse</title><link href="http://localhost:4000/no-tenes-codigo-morse/" rel="alternate" type="text/html" title="No tenés códigos… Morse" /><published>2013-10-23T00:00:00-03:00</published><updated>2013-10-23T00:00:00-03:00</updated><id>http://localhost:4000/no-tenes-codigo-morse</id><content type="html" xml:base="http://localhost:4000/no-tenes-codigo-morse/"><![CDATA[<p>En 2013, después del cierre de psicofxp, me sumé a un proyecto que habían iniciado Isma y Ariel. Cómo sucede al inicio de casi todas las startups, no teníamos oficina y nos juntábamos en el DOT, todos los lunes a las 19:00.
El primer día que arranco, estoy subiendo por las escaleras del shopping y me suena el teléfono.
<!--more--></p>

<blockquote>
  <p><strong>Max:</strong> Hola</p>

  <p><strong>Isma:</strong>  Max! No me digas que estás en el DOT…</p>

  <p><strong>Max:</strong> Y si… dónde voy a estar?</p>

  <p><strong>Isma:</strong>  Uh, no boludo! Estamos todos en lo de Ariel… y adelantamos la reunión para las 6</p>

  <p><strong>Max:</strong> Me estás jodiendo boludo!?</p>

  <p><strong>Isma:</strong> No, no… te avisé temprano!</p>

  <p><strong>Max:</strong> Adónde mierda me avisaste?</p>

  <p><strong>Isma:</strong> Es que tenés que instalarte la aplicación de Hangouts porque todos nos comunicamos por ahi</p>

  <p><strong>Max:</strong> Pero como carajo lo voy a saber?</p>

  <p><strong>Isma:</strong> Bueno, jodete por boludo. Y venite para lo de Ari que ya arrancamos hace rato. Abrazo</p>
</blockquote>

<p>Hasta acá, historia real.</p>

<p>Unos días después se iba a hacer la presentación de la marca. Habíamos elegido el nombre, pero todo el desarrollo conceptual se lo habían encargado a un diseñador y sólo Isma y Ari lo habían visto, por lo que querían hacer una reunión de lanzamiento y de paso mostrarnos fotos de las oficinas que habían alquilado.</p>

<p>Antes de la reunión, y recordando el episodio anterior, se me ocurrió que podría llegar a darse la siguiente situación</p>

<blockquote>
  <p><strong>Isma:</strong> Hola Max, donde estás?</p>

  <p><strong>Max:</strong> A punto de tocar timbre el lo de Ari… ya están todos?</p>

  <p><strong>Isma:</strong> Pero no boludo! No te llegó el mensaje?</p>

  <p><strong>Max:</strong> No! … qué mensaje?</p>

  <p><strong>Isma:</strong> El que cambiabamos de lugar, de hora, de fecha y de código postal.</p>

  <p><strong>Max:</strong> Otra vez! ¿Dónde es? ¿Y cuándo es?</p>

  <p><strong>Isma:</strong> No… ya fue… fue ayer. En Cañuelas. Estuvo buenisimo, tocaron los Cadilllacs.</p>

  <p><strong>Max:</strong> En serio!!? Los Cadillacs?? Pero como? Me perdí la presentación!!? Adonde me avisaron?? Tengo telefono, mail, sms, whatsapp, hangout, skype, facebook, twitter… qué mierda me falta?</p>

  <p><strong>Isma:</strong> No Max, eso ya fue… ahora tenes que instalarte la aplicación “Morse” que te manda sonidos intermitentes a tu teléfono en clave morse, pero encriptados en AES256, y la aplicación “Enygma” que lo decodifica y lo traduce a lenguaje Braille y vos lo envias a “ImprimiTuBraille.com”, te llega un QR para que sepas donde lo tenes que ir a buscar y un ciego de nacimiento te lo lee en voz alta. Es lo último en tecnología, me extraña que no lo sepas</p>

  <p><strong>Max:</strong> (wtf?) Mirá vos… ¿y de donde lo bajo?</p>

  <p><strong>Isma:</strong> Está en Google Play</p>

  <p><strong>Max:</strong> Pero yo tengo un iphone!</p>

  <p><strong>Isma:</strong> Bueno Max, todos son problemas! Ahi te mando todo por mail</p>

  <p><strong>Max:</strong> ¿A mi mail personal?</p>

  <p><strong>Isma:</strong> No, al mail de la compañia</p>

  <p><strong>Max:</strong> Pero no se como se llama! Me perdí la presentación</p>

  <p><strong>Isma:</strong> Jodete por llegar tarde. Chau.</p>

  <p><strong>Max:</strong> Chau Isma… y disculpame.</p>
</blockquote>

<p>La historia de mi vida.</p>]]></content><author><name></name></author><category term="conversaciones" /><category term="max" /><category term="isma" /><category term="ariel" /><summary type="html"><![CDATA[En 2013, después del cierre de psicofxp, me sumé a un proyecto que habían iniciado Isma y Ariel. Cómo sucede al inicio de casi todas las startups, no teníamos oficina y nos juntábamos en el DOT, todos los lunes a las 19:00. El primer día que arranco, estoy subiendo por las escaleras del shopping y me suena el teléfono.]]></summary></entry><entry><title type="html">Profesor, me puso mal la nota</title><link href="http://localhost:4000/profesor-me-puso-mal-la-nota/" rel="alternate" type="text/html" title="Profesor, me puso mal la nota" /><published>2009-06-08T00:00:00-03:00</published><updated>2009-06-08T00:00:00-03:00</updated><id>http://localhost:4000/profesor-me-puso-mal-la-nota</id><content type="html" xml:base="http://localhost:4000/profesor-me-puso-mal-la-nota/"><![CDATA[<p>La semana pasada Diego tenía que dar un exámen de programación estructurada en la facultad. Un par de días después, quiso consultar la nota por internet y se encontró con que el 7 obtenido no era el resultado que esperaba. Se comió un gaste importante de todo el devteam, así que se fue a su casa masticando bronca. <!--more--> Parece que fue a reclamarle al profesor su nota porque después nos mandó un mail diciendo que lo habían evaluado mal y que le había quedado un 9.</p>

<p>Leí su email el sábado a las 9 de la mañana, y cinco minutos después estaba elaborando el siguiente diálogo para teatralizar lo que (para mí) en realidad ocurrió:</p>

<blockquote>
  <p><strong>Diego:</strong> Buenas noches profesor</p>

  <p><strong>Profesor:</strong> Buenas noches Ramirez</p>

  <p><strong>Diego:</strong> Profesor, quería ver con usted mi nota…</p>

  <p><strong>Profesor:</strong> Ah si, hubo un error cuando la cargaron en la página.</p>

  <p><strong>Diego:</strong> Ah, me imaginaba. Que me saqué?</p>

  <p><strong>Profesor:</strong> Un 2</p>

  <p><strong>Diego:</strong> Cómo un 2!!??</p>

  <p><strong>Profesor:</strong> Y.. si. Un 2 Ramírez. Su evaluación no estaba nada bien.</p>

  <p><strong>Diego:</strong> Pero no puede ser! Si yo hice todo lo necesario! Mi evaluación no merece menos que un 10</p>

  <p><strong>Profesor:</strong> Un 10 !!! ?? Usted no sabe lo que dice..</p>

  <p><strong>Diego:</strong> No profesor. Y se lo puedo demostrar. Mire, ve mi tarjetita: dice “Gerente de Desarrollo”. Y al otro lado dice “psicofxp.com” Sabe lo que significa?</p>

  <p><strong>Profesor:</strong> No, la verdad que no. Pero eso no cambia el 2 que se sacó.</p>

  <p><strong>Diego:</strong> No, no, no. Usted no está teniendo en cuenta que yo trabajo en una “punto-com”. Eso cambia todo</p>

  <p><strong>Profesor:</strong> No veo en que puede cambiar…</p>

  <p><strong>Diego:</strong> Espereme un segundo. Vamos a revisarla juntos, analicemos todos los puntos, cuantifiquemos el total de las consignas sugeridas, evaluemos cuánto tiempo usted nos dio para hacer el examen, y cuanto en realidad podía hacer yo. Y ahí llegamos al primer indicador</p>

  <p><strong>Profesor:</strong> Qué indicador Ramírez? Usted tenía 8 ejercicios, e hizo 4. Y todos mal. El 2 en realidad se lo estoy regalando.</p>

  <p><strong>Diego:</strong> Bueno, ve: hice 4 ejercicios porque cuantifiqué que en este sprint no podía hacer más. La semana que viene, en el próximo sprint hago los otros 4</p>

  <p><strong>Profesor:</strong> Ramírez, disculpeme pero no le entiendo.. Usted sugiere que está bien que hiciera 4 puntos, cuando todo el mundo hizo 8?</p>

  <p><strong>Diego:</strong> Por supuesto. Miré: 8 puntos era el product backlog, pero en este sprint solamente podían entrar 4. Como soy proactivo hice mi propia estimación. Ahi ya tengo un punto.</p>

  <p><strong>Profesor:</strong> Usted está loco… y de todas formas, aunque aceptara que solo hiciera 4, los 4 están mal.</p>

  <p><strong>Diego:</strong> Porqué mal? Fijese el primer ejercicio: “Ingresar las edades de 10 personas, determinar el máximo, el mínimo y el promedio de edad. Imprimir los 3 resultados”</p>

  <p><strong>Profesor:</strong> Usted solamente hizo el cálculo y la impresión. No hizo el ingreso de datos.</p>

  <p><strong>Diego:</strong> Claro, porque este cálculo es invocado por un ajax que le pasa los parámetros. El ejercicio está perfecto. Ahi ya van dos puntos.</p>

  <p><strong>Profesor:</strong> Ramírez, usted me está tomando el pelo?</p>

  <p><strong>Diego:</strong> Para nada Profesor. Veamos el siguiente ejercicio: “Generar una matriz de 4×4 con los números de 1 a 16″</p>

  <p><strong>Profesor:</strong> Acá dejó un espacio vacío.</p>

  <p><strong>Diego:</strong> Pero claro: esta es la vista del HTML. Pero la tabla la dibuja el CSS</p>

  <p><strong>Profesor:</strong> Qué!!? Y los datos?</p>

  <p><strong>Diego:</strong> Los escribe el JQuery!</p>

  <p><strong>Profesor:</strong> Ramírez, estoy a punto de perder la paciencia…</p>

  <p><strong>Diego:</strong> Eso por lo menos fueron dos puntos más y van 4. Qué sigue? Ah, si: “Comprobar que un numero de DNI sea correcto”.</p>

  <p><strong>Profesor:</strong> Y usted solamente puso una dirección de pagina web</p>

  <p><strong>Diego:</strong> Error. Yo puse una invocación a un webservice del anses que me devuelve true o false. Un punto más.</p>

  <p><strong>Profesor:</strong> Ramírez, estoy a punto de expulsarlo de mi clase</p>

  <p><strong>Diego:</strong> Profesor, ya terminamos: Miremos el último ejercicio: “Realice un programa que solicite nombre y apellido e imprima el resultado”</p>

  <p><strong>Profesor:</strong> Ramírez: usted dibujó tres cuadraditos.</p>

  <p><strong>Diego:</strong> Son los dos campos del formulario, y el botón Submit</p>

  <p><strong>Profesor:</strong> Y la lógica!?</p>

  <p><strong>Diego:</strong> Obviamente no está acá! Usted no oyó hablar del patrón MVC? Bueno, esta es la Vista. El modelo y el controlador lo hizo mi compañero, que es del otro team.</p>

  <p><strong>Profesor:</strong> Qué compañero? Que team? De qué me habla?!!</p>

  <p><strong>Diego:</strong> Que yo dividí las tareas con mis compañeros para poder terminar el sprint. Encima hice su trabajo de Scrum Master. Por lo menos dos puntos más me merezco por eso.</p>

  <p><strong>Profesor:</strong> Ramírez, suponiendo que acceda a todas sus locuras, está llegando a un 6. Y usted sabe que se aprueba con 7</p>

  <p><strong>Diego:</strong> Pero usted se está olvidando que el exámen valida, no vio que le puse “This exam is XHTML 1.0 valid” Ahí tengo un punto más.</p>

  <p><strong>Profesor:</strong> Pero…</p>

  <p><strong>Diego:</strong> Y además, antes de entregarlo hice una copia para llevarme, con lo cual está commiteado en el versionador. Otro punto. Si sumamos que el exámen no ocupa más de media carilla, quiere decir que está minificado. Otro punto más. Y finalmente antes de irme puse en Twitter y en Facebook “Acabo de terminar un exámen de Programación. Me voy a comer una pizza y ver Lost. Hasta mañana followers!”. Eso por supuesto, me suma otro punto y llego al 10</p>

  <p><strong>Profesor:</strong> Ramírez, sabe qué? Me hartó. Le voy a poner el 10 solamente para que se calle y se siente. Total esto es una universidad privada, así que poco importa si usted aprende o no.</p>

  <p><strong>Diego:</strong> Gracias Profesor, pero no me ponga un 10. Mejor pongame un 9 y en la parte superior de mi exámen pongame un circulito pintado de verde manzana que diga “Beta”. Asi todos piensan que queda algo por mejorar.</p>
</blockquote>]]></content><author><name></name></author><category term="conversaciones" /><category term="diego" /><category term="profesor" /><summary type="html"><![CDATA[La semana pasada Diego tenía que dar un exámen de programación estructurada en la facultad. Un par de días después, quiso consultar la nota por internet y se encontró con que el 7 obtenido no era el resultado que esperaba. Se comió un gaste importante de todo el devteam, así que se fue a su casa masticando bronca.]]></summary></entry></feed>